Un paciente vuelve a la tercera semana con la prótesis inferior floja. Usted revisa el modelo, revisa la oclusión, revisa el ajuste. Todo parece correcto. Y aparece la explicación que siempre está a la mano: es que ese reborde no da para más.
A veces es cierto. Casi nunca es toda la verdad.
El arco maxilar trabaja sobre un área de soporte de 23 a 24 cm². El mandibular, sobre 12 a 13 cm². La mitad de superficie para resistir exactamente las mismas fuerzas.
La diferencia no es el hueso del reborde: es el paladar. Arriba, el paladar duro rellena el interior de la herradura y convierte el arco en una superficie llena. Abajo no hay nada que lo rellene, porque ahí va la lengua. El arco mandibular es una banda, no una superficie.
Hasta aquí es anatomía conocida. Lo que casi nunca se dice en voz alta es lo que viene:
De esos 12 cm² que tiene la mandíbula, la mayoría de las prótesis inferiores usa poco más de la mitad.